EL PRECIO DE MI LIBERTAD
Abrí la ventana de la oficina para sentir el olor de la mañana, hoy más tarde de lo acostumbrado, 9.20 hora argentina, más precisamente cordobesa.
El frío me traspasó el saco y la remera de lycra, pero un frío bien, un frío natural, de afuera, que no es como cuando el frío te crece desde adentro, del alma, en tu casa, en tu cama, las noches en que no te podés dormir. No, el frío de la mañana es reparador, te revitaliza, te cambia el aire y la energía.
En el desayuno con mi amiga Leona estuvimos hablando sobre su carta natal, y que yo tengo Saturno en Casa II y tiene que ver con la sensación de carencias a nivel material, que aunque tengas dinero, siempre tenés la sensación o la angustia de que te va a faltar, pero probablemente, por otros aspectos de mi carta, yo no siento esa sensación, me gusta derrochar, me gusta vivir bien, darme mis lujitos, en fin, vivir el hoy y disfrutarlo, que mañana, Dios proveerá, estoy segura, y de un análisis astrológico, de repente Leona da un giro a la charla y me dice:
-Ayer estuve pensando y quiero tener mucha plata, pero mucha, mucha.
-Mmmmm.... A qué le llamás mucha?- respondo yo, preparada para escuchar cualquier cifra, que cero más, cero menos, todo es una falacia....en el país de la hiperinflación-
-Diez millones, te gusta diez millones?
-Sí, me gusta, pero... ¿para qué querés tener mucha plata?
-Para venir a laburar cuando quiera, no tener que rendir cuentas de nada, en fin,,, quiero tener un campo...un campo en traslasierra.
-Pero vos te podés comprar un campo- le digo yo, sabiendo que su situación económica es bastante holgada -que nada que ver con la mía- Aunque originado en una causa muy lamentable, ella cobra una pensión de 6 o 7 mil pesos mensuales, aparte de los 2.500 que gana acá. En fin, que yo con esa guita sería Gardel, Lepera, y mucho más...
-Sí, pero para tener un campo, hay que tener dinero para mantenerlo y todo eso....
-Pero tenés que saber realmente para qué querés tener mucha plata, cuál es el motivo?- Insisto en mi indagación, mientras Fiona que nos escucha, se caga de risa, considerando lo estrafalario de nuestra discusión de las 8 de la mañana.
-Bueno, no me preguntés para qué! Yo quiero tener mucha plata y listo. Si no te querés prender conmigo en esta, me lo decís, pero no me preguntés para qué.
-Sí, sí quiero tener guita, pero una guita que me compre mi libertad, que me sirva para poder hacer lo que realmente me gusta, no teniendo que preocuparme de si me va a alcanzar para pagar el dentista, la cuota del cole de mi hijo, en fin, me gusta la tranquilidad y la libertad que me puede dar la guita, que si quiero viajar hoy a Egipto me voy, y cosas así... Bueno, qué podemos hacer?
-Juguemos al Loto.
-Dale, juguemos. yo me encargo de jugarlo todas las semanas.
-Pero jugamos siempre los mismos mnúmeros o cambiamos cada vez? - dice Leona -eso implica pensar más..
-Vieron? se ganaron una obligación más, un trabajo más- se ríe Fiona, que durante toda la charla no emitió palabra, sólo risas burlonas y hasta compasivas.
-No importa, yo me encargo de jugarlo todas las semanas- ya vemos si jugamos siempre los mismos números o cambiamos.- termino yo tratando de finalizar la disputa y a su vez, si se puede, ganar unos pesitos...
A todo esto, ya sola en mi escritorio, mientras escribo esto me pregunto: la libertad, la mía, lo más amado, lo más preciado, por la que peleo cada día, depende de la guita que tenga o es algo de adentro?
Que a quíen no se le ocurrió un día que la guita resolvería todos sus problemas?
El que esté libre de pecados, que tire la primera piedra!!!
Pero algo adentro me dice que no, que hay otra cosa, que si bien me merezco tener abundancia y prosperidad, hay algo más a resolver antes de esto...
Vos qué pensás?
