DECIR DE VOS
Esta sed de decir
es como un paraíso,
mientras más digo
más belleza presiento
alrededor de las palabras,
en su centro,
en su lado invisible,
en su corazón jugoso,
y en el mío, sediento.
Y decir de vos,
o para vos,
sigue siendo un desatino.
Porque nunca te enterás,
ni me lees los ojos,
las manos o las ganas,
y tampoco mi alma.
Pero decir de vos
sigue siendo mi labor más entusiasta,
mi tarea diaria,
mi flor de cada hora,
mi pequeño presente,
aunque no estés presente
cuando lo voy armando.
Pero sé y confío
que estos sentires no se pierden
en el aire frío de la tarde:
lo cuidan mi estrella y mi ángel
para dártelos
cuando tu corazón al fin
busque y no encuentre,
para cuando vos quieras,
una noche cualquiera,
en cualquier lado.