CAER LA LLUVIA
Nada como ver
caer la lluvia en la mañana
lavando las heridas
urbanas, marginales y calladas.
Por suerte, aún
no sale el sol,
ni el amor,
ni las penas,
sólo algunos delirios retrasados,
sueños sin tiempo,
y los locos de siempre
merodeando los bordes de
algún pétalo amarillo.
El corazón
inevitablemente
enamorado,
contra todo presagio,
continuará trepando
escarpados senderos,
o buceando los fondos
transparentes de mares esmeralda.
Es su naturaleza.
