Siesta de sueño
Ayer a la siesta soñé con vos. Estábamos disfrazados con unos trajes muy graciosos, como de la época de los caballeros y las princesas, era una fiesta, no me acuerdo qué hacíamos, pero íbamos y veníamos como por un castillo y alrededor todo era campo abierto, con diferentes recovecos. Todo era familiar y tranquilo.
Al final del sueño, y esto es lo único que recuerdo nítidamente, yo me acercaba a vos para decirte que había conseguido quien nos llevara, parece que había terminado la fiesta en el campo, y vos me mirabas con ojos lánguidos, con esa placidez y esa suavidad de agua que diluye todo a su paso, transmitiendome el sentimiento de amor aceptado y reconocido por vos hacia mí, y me dabas un beso dulce, apenas rozabas mis labios, y la transformación en tu interior iluminaba la tarde, con sabor a eterno.-
