NO ME IMPORTAN TUS PALABRAS
El estúpido ego me juega otra mala pasada y yo me presto. Vuelvo a ser una incapaz mental, intentando ser lo que nunca seré, sufriendo por no serlo, la bella, la bestia, la adorada, la odiada, la prudente o la que perdió toda cordura.
Que me tengan sin cuidado, tus comentarios maliciosos y ciegos, que evite escuchar con el alma en las manos lo que piensas de mí, que tus carcajadas y burlas sean un mal recuerdo, ni siquiera un recuerdo, mejor un olvido voluntario y curativo.
Yo quiero rozar un poquito de felicidad, yo no quiero tener miedo.
Yo no quiero mendigar tu admiración, tu cariño, tu amor menos. No quiero nada que venga de vos, de tus babas cayendo por tu cara malvada, inflamadas de odio, de pavor, de deseo perverso.
Yo solo quiero abrazar con ansias y esperanza mis ilógicos sueños, mis estrellas tan solas como yo, mis mares mansos e intensos, los colores del cielo y su cobijarme como a un niño huérfano, quiero el sol entre mis cejas, la dulce placide del tiempo sin tiempo, quiero toda la belleza en un instante supremo, la belleza que hay en mí y que no encuentro.