Ciudad sin alma
Dame la mano
para caminar por la cornisa
esto es incierto
y desesperado.
Las calles lloran
la plaza se empaña de niños,
el sudor, la gente, los autos
todo se pega y huye,
los sueños no tienen lugar
en esta ciudad sin alma,
apretada, ajustada
como yo a tu cuerpo
como vos al mío.
Los labios piden perdón,
el corazón no es manso
ni se arrodilla.
Sólo somos los dos
y esta pobre
poesía.